En memoria

 

 

A la memoria de mi esposo y mis padres.
  
¡Hoy te dejo… pueblo mío!
                                   ¡Camilo centenario!

            En marzo de 1963, junto a mis padres, arribábamos a este bendito pueblo; ¡mi querido Camilo Aldao!
            Veníamos los tres desmoralizados y preocupados, porque un traspié económico, nos obligaba a “empezar de nuevo”…Llegamos justo para la novena de nuestro Patrono San José (a la que asistíamos). Estábamos de paso, pues nuestra intención era volver a nuestro pueblo de origen, Los Surgentes, del que habíamos partido en el año 1962 (con tristeza) para radicarnos en una ciudad pequeña, cercana, donde nos fue muy mal, dejándonos huellas de amargura y una derrota difícil de olvidar.
            ¡Bendito Camilo Aldao y bendito San José! La amabilidad de su gente, su solidaridad y sus demostraciones de “buena vecindad” nos abrieron los brazos, con un espíritu amigable y respetuoso.
            Llegar aquí, radicarnos aquí, no fue casual, fue la mano de Dios y el Patrono San José que ya nos habían adoptado como hijos de este pueblo; así siempre lo sentimos, mis padres y yo…
            Amor profundo a Camilo y su gente porque aquí fui feliz con mi familia… primero con mis padres, luego con mi esposo, con mis alumnos y con mis hijos…¡que sí nacieron aquí y son camilenses!
            Aquí forjamos nuestro futuro, porque todos tuvimos la oportunidad de trabajar, de desempeñarnos en las profesiones y trabajos que cada uno tenía para ofrecer. Tuvimos nuestra hermosa casa (que aún conservo) y en el quehacer cotidiano, la abundante cosecha de amigos, compañeros de trabajo y vecinos, a los que cada día quiero más…
            Hoy, por esas cosas de la vida, andando  por caminos de rosas y espinas, al quedarme sola en mi casa, mis hijos y nietos han decidido llevarme cerca de ellos… ¡aquí  nomás! al vecino Los Surgentes, ¡donde nací y viví…!
            Es duro y difícil dejarte Camilo  querido… aquí llegué siendo una adolescente y me marcho siendo una mujer mayor.
            Pero…¡no me voy, sólo me mudo de barrio…estaremos tan cerca! Vendré muy seguido porque mi corazón te pertenece, porque 46 años de una vida linda, entre gente querida, no se pueden olvidar y vos… ¡mi Camilo Centenario! Has dejado en mi corazón y en el de mi familia, el sello franco de la bondad, el cariño y el respeto de toda tu gente, que fue, es y será siempre, mi gente…
                        ¡Te quiero Camilo!
¡No me voy, sólo me cruzo al otro lado!
Vendré a verte seguido, y seguiré transitando tus calles, mis calles, las calles de todos tus hijos con la alegría de ser:
                                               ¡Camilense hasta la muerte!

                                       María del Carmen Scalerandi de Zanich
                                                                         Camilense